(Fotograma del documental Codegirl)

Otra manera de conocer y entender mejor la discriminación en contra de la mujer es a través del formato documental. Nos sumergimos en Netflix y encontramos cinco propuestas que vale la pena ver. La mayoría muestra las luchas que ellas han librado, y todavía deben librar, en su anhelado deseado de igualdad y respeto.

La siguiente selección es un variado menú sobre el movimiento feminista de los 60, el empoderamiento femenino y el largo camino que la sociedad debe recorrer para derribar los estereotipos sexuales y de belleza que acechan a las mujeres.

She’s beautiful when she’s angry

Dirigido por Mary Dore, este documental se adentra, durante 90 minutos, en las características del movimiento feminista de los Estados Unidos (Women Liberation Movement). Entre 1966 y 1971, centenares de estadounidenses salieron a las calles reclamando un trato igualitario. Tras ese momentum, lograron avances en derechos sexuales y reproductivos, más oportunidades laborales y comenzar a cambiar el estereotipo de que las mujeres solo pertenecían al hogar.

A través de las voces de las líderes feministas, entre ellas Jacqueline Ceballos, Mary Jane Collins y Jo Freeman, She’s beautiful when she’s angry retrata los difíciles momentos que tuvieron que enfrentar las mujeres a mediados de los años 60 para hacerse escuchar: desde las entrevistas televisivas en las que debían argumentar por qué las mujeres merecían iguales condiciones laborales que los hombres y tener el derecho de llevar las riendas de su vida, hasta las burlas diarias de quienes desde la calle y los medios de comunicación decían que ellas debían quedarse en casa porque eran muy sensibles.

Codegirl

Codegirl es una pieza inspiradora sobre los aportes y transformaciones que las adolescentes pueden lograr en sus comunidades si se involucran en el mundo tecnológico y hacen carrera en él como lo suelen hacer los hombres. Particularmente, porque para este año, dice el documental, el mercado de las apps estará valorado en 77 billones de dólares, y más del 80% de quienes hacen posible esos desarrollos tecnológicos son hombres.

Para cambiar esa realidad y comenzar inspirar a todas las niñas y adolescentes del mundo, Codegirl cuenta la historia de nueve equipos femeninos que han participado en Technovation, una competencia en nuevas tecnologías que se desarrolla anualmente en los Estados Unidos, desde 2010, y en la que pueden participar todas las chicas de cualquier país, sin tener experiencia previa en programación.

El documental sigue la preparación de estos equipos y los sueños de estas estudiantes, que varían de continente a continente: desde una población rural en Moldova, Europa del Este, hasta un barrio conurbano de Massachusetts, Estados Unidos.

To be a Miss

To be a Miss es una descarnada representación de la máquina en la que se ha convertido Venezuela para preparar en masa a concursantes de belleza, como si fueran comida enlatada, listas para su debut internacional. Es también una crítica a la Venezuela que ha edificado las últimas décadas sus ideales de belleza femenina sobre la cosificación de sus mujeres. Y tanto lo ha logrado que es uno de los países que ostenta el mayor número de coronas internacionales del mundo.

El documental se adentra en los sueños de jóvenes de escasos recursos que encuentran en los concursos de belleza una plataforma de proyección profesional. Prueba tras prueba, va quedando al desnudo un sistema en el que deben moldear sus cuerpos y caras para satisfacer los cánones del mandamás del engranaje: el empresario cubano y presidente de la organización Miss Venezuela Osmel Sousa.

Para lograrlo, las concursantes están dispuestas a someterse a dietas rígidas, a extenuantes rutinas de ejercicio y a todo tipo de cirugías plásticas, incluso poniendo en riesgo su vida en clínicas clandestinas. Hasta deben estar preparadas para recibir demoledores diagnósticos sobre su físico (“debes cambiar toda tu cara porque la tienes fea”, “tus piernas están feas”).

To be a Miss también amplifica las voces de quienes critican el papel edulcorante que estos concursos de belleza juegan en una Venezuela, desde hace años, en crisis económica y política.

Brave Miss World

A primera vista, la historia de Linor Abargil pareciera sacada de un cuento de hadas: una hermosa joven israelí coronada como la mujer más bella del mundo en 1998 y próxima a iniciar una vertiginosa carrera en las pasarelas europeas y estadounidenses. Sin embargo, detrás de las lágrimas de aquella noche de coronación, había toda una tragedia a cuestas que tiempo después saldría a la luz: a Linor un agente de viajes israelí la violó dos veces e intentó estrangularla semanas previas al concurso.

Desde que la Miss Mundo hizo pública su historia, se convirtió en una de las abanderadas mundiales para ayudar, en sus denuncias y procesos de sanación, a las mujeres que han sufrido algún tipo de violencia sexual. Su transformación en activista y los detalles de su cruzada para llevar a la cárcel a su violador son el quid de Brave Miss World, dirigida por Inbal Lessner y Cecilia Peck.

Miss Representation

El documental, estrenado en 2011, se ha convertido en una pieza de antología para entender la exposición errónea que los medios estadounidenses hacen de la mujer y de su papel en la sociedad. También muestra cómo ese retrato equivocado termina impactando negativamente el deseo femenino de conseguir oportunidades en igualdad de condiciones que los hombres y hace un viaje profundo a los estereotipos que definen a una mujer poderosa en Estados Unidos.

Miss Representation es parte de The Representation Project, una ONG estadounidense que busca cambiar la mentalidad que predomina en ese país a la hora de definir a las mujeres, principalmente retratadas a través de estereotipos sexuales.

“Los medios le están vendiendo a los jóvenes la idea que las mujeres y chicas valen por su juventud, belleza y sexualidad y no por su capacidad como líderes. Los chicos aprenden que su éxito va ligado a una relación de dominio, poder y agresión. Deberíamos valorar a la gente como seres humanos íntegros y no como seres estereotipados”, es uno de los mensajes de Miss Representation.