Decir que Latinoamérica es la región más desigual del mundo se volvió lugar común. Pero, más que un cliché, la desigualdad pareciera ser una característica inamovible en esta región. Por eso, para entender mejor a esa Latinoamérica de extremos opuestos hemos seleccionado cinco libros periodísticos escritos por reporteros que no se quedaron con los informes oficiales e hicieron trabajo en terreno para plasmar los testimonios del ciudadano de a pie.

Estos cinco trabajos describen en detalle lo agónica que se vuelve la vida con un salario mínimo, los horrores de la guerra en México y Colombia y cómo la falta de oportunidades empuja a cientos de familias hacia un futuro incierto en Estados Unidos.

  • Salario mínimo, vivir con nada

El periodista colombiano Andrés Felipe Solano cuenta en primera persona cómo logró vivir, durante seis meses en 2007, con el salario mínimo en una comuna de Medellín. Con  menos de 500 mil pesos (el sueldo de la época), el cronista se las arregló para pagar el arriendo, comer tres veces por día, movilizarse en bus y entender que ya no podía salir a restaurantes o bares con la frecuencia a la que estaba acostumbrado.

Este relato, que inicialmente se publicó como una crónica en la revista Soho, es una radiografía de la supervivencia diaria de tantos colombianos (al menos la mitad del país) en condiciones económicas muy ajustadas. Aunque tiene también un alcance regional, porque las penurias que narra el autor bien podrían pasarle a un ciudadano que sobrevive con poco en Caracas, Lima o Tegucigalpa.

La crónica inicial recibió el Premio Simón Bolívar -el más importante del periodismo en Colombia- y en su metamorfosis a libro fue editada por la cronista argentina Leila Guerriero.

  • Los 43 de Iguala

El libro del escritor mexicano Sergio González Rodríguez muestra, con la desaparición forzada de los 43 estudiantes de Iguala, cómo lo atroz se volvió común en su país. Y lo hace a través de una crónica-ensayo en la que se revelan detalles y responsabilidades, que fueron el detonante de aquella noche de horror en una ciudad del sur de México.

El 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, estudiantes que se movilizaban en buses hacia la Ciudad de México para asistir a una manifestación fueron atacados por policías y criminales.

Según las autoridades, los jóvenes fueron torturados antes de ser asesinados y sus cuerpos fueron incinerados por criminales. El hecho indignó a México, que todavía le pide al gobierno una explicación por el paradero de los 43 estudiantes, porque no hay suficientes pruebas científicas que evidencien sus asesinatos.

“Debo hablar de lo que nadie quiere ya hablar. Contra el silencio, contra la hipocresía, contra las mentiras, habré de decirlo. Y lo hago porque sé que otros como yo, en cualquier parte del mundo, comparten esta certeza: el influjo de lo perverso ha devorado la civilización, el orden institucional, el bien común”, dice el autor.

  • Guerras recicladas: una historia periodística del paramilitarismo en Colombia

La más reciente obra de la periodista colombiana María Teresa Ronderos narra el nacimiento de los grupos paramilitares y su auge hasta llegar a permear distintas instituciones del Estado colombiano, incluido el Congreso.

De hecho, Guerras recicladas detalla cómo, junto a otros actores armados ilegales, los paramilitares suplantaron al Estado durante prolongados períodos y en extensos territorios, imponiendo así su ley y matando a centenares de campesinos.

Ronderos fundó el portal VerdadAbierta.com, dedicado a cubrir el paramilitarismo y la parapolítica en Colombia.

  • Los migrantes que no importan

Estas 14 crónicas son el resultados de la travesía que el cronista salvadoreño Oscar Martínez, periodista del portal El Faro (ganadores del Premio Gabo a la Excelencia 2016) realizó durante meses para ponerse  en los zapatos de los migrantes centroamericanos.

Martínez recorrió los mismos lugares que suelen atravesar millares de ciudadanos en México para llegar a Estados Unidos, estuvo en los mismos albergues y a bordo del tren de carga La Bestia, y corrió los mismos riesgos de los indocumentados, por cuenta de las bandas de crimen organizado, en sus más de cinco mil kilómetros de viaje. Hasta vadeó el río Bravo.

Este libro se volvió lectura obligada en algunas universidades estadounidenses, que estudian las características de la migración latina. Especialmente, al adentrarse en cómo la desigualdad en sus países termina empujando a centenares de ciudadanos a emprender un camino desconocido hacia el país del norte.

  • Los niños de la guerra: Quince años después

Con este libro, el periodista Guillermo González Uribe narra lo que fue de la vida de 5 de los 11 protagonistas del libro que publicó con el mismo nombre 15 años atrás. Esta nueva edición también incluye las 11 historias originales.

González plasma los testimonios de niños, niñas y jóvenes en el conflicto armado colombiano, marcados por lo que sufrieron en carne propia o como testigos. Muchos de ellos terminaron reclutados por otros grupos armados. “Sus vidas son disímiles. Pese a la dureza de lo que ha enfrentado cada uno, sus palabras son alentadoras”, cuenta el autor en la introducción del libro. 

Los niños de la guerra, publicado en 2016, ve la luz en momentos en que Colombia implementa un acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc. Por eso, el autor dice que no pueden repetirse los errores cometidos durante la desmovilización de los paramilitares al no incluir a los menores de edad en ese proceso.