Fotograma del portal Cerotenta de la Universidad de Los Andes.

En el Hay Festival Cartagena 2017, que acaba de terminar, las reporteras colombianas María Elvira Samper y Juanita León compartieron con el público detalles de su vida profesional, en una conversación con los también periodistas Juan David Correa y Alejandra de Vengoechea

Esas experiencias, detalladas en el libro Mujeres que dicen verdades, muestran los retos que afrontan las periodistas a la hora de lograr un equilibrio entre trabajo y familia. Un reto aún mayor para las seis mujeres perfiladas, quienes se han especializado en contar el conflicto armado y a los poderosos de Colombia.

Recopilamos algunas de las reflexiones de Juanita León, fundadora del portal político La Silla Vacía, y María Elvira Samper, panelista radial y columnista. Lo que contaron sirve como fuente de inspiración para quienes investigan y escriben sobre el poder en Latinoamérica.

(Vea la charla completa aquí)

  • El respeto de las fuentes se gana llegando preparado a las entrevistas.

“Uno se hace respetar yendo informado, documentado, firme en sus convicciones y firme en sus preguntas. Yo les digo a las mujeres, a las que veo muy escotadas, que no hay necesidad de eso. A uno lo respetan en la medida en que uno vaya preparado y sepa establecer cercanía con la fuente: crear confianza para que le cuente, pero sin intimidar e ir más allá”:  Samper.

  • Hacer periodismo es ponerse en los zapatos del otro.

“El periodismo te permite ponerte en los zapatos de otros. Eso amplía no solo tu comprensión del otro sino de ti mismo”: León.

  • Para cubrir a los poderosos hay que persistir y tener ‘cuero duro’.

“Es más fácil hacer periodismo desde las grandes ciudades, protegidos por los grandes medios, que desde las regiones, donde los dueños de los medios de comunicación tienen intereses políticos, están cansados con candidatos o son fichas de los paras (grupos paramilitares en Colombia). Hacer periodismo independiente es mucho más fácil en las ciudades grandes”:  Samper.

  • Se corren riesgos, pero se hace el trabajo con honestidad.

“¿Que si se siente miedo?, sí muchas veces. Y en los años 80 y 90 con todo el narcoterrorismo (la era de Pablo Escobar) uno sabía que salía de la casa, pero no si iba a llegar porque vivíamos amenazados”: Samper.

  • Cubrir a los poderosos aunque sean periodistas o tus amigos. 

“En los siete años que llevo en La Silla, lo más difícil para mí ha sido cubrir a los medios. En Colombia ha existido, tradicionalmente, un pacto de silencio de que nadie se toca las mangueras, nadie se critica y todos estamos bien. Y en La Silla yo dije: si La Silla va a cubrir el poder y los medios tienen mucho poder, pues  voy a cubrir a los medios como cubro a los políticos, como cubro a los ‘cacaos’, como cubro a cualquier otro poderoso. Y eso ha sido complicadísimo. Primero porque es más fácil escribir de gente con la que no te vas a encontrar después. También porque hay un riesgo de que uno quede como un Olimpo moral y caer en eso es bastante injusto. Creo que el periodismo colombiano necesita tener una autocrítica, una veeduría. Si nos criticáramos más, haríamos mejor nuestro trabajo”: León.

  • El periodista debe saber cuál es su lugar: el poderoso es el político, no él.

“Los periodistas nos creemos con más poder del que realmente tenemos. Me repugna ver a tantos periodistas tan arrogantes, haciendo de jueces, condenando. El ‘usted no sabe quién soy yo’. Creen que porque son periodistas de determinados medios pueden colarlos en las filas, meterlos en los aviones cuando están cerrados los vuelos. En Colombia hay exceso de connivencia de ciertos grandes cacaos del periodismo con el poder y eso les quita independencia. El periodismo nos dura toda la vida, el poder dura poquito. Al ministro si le va bien, dura cuatro años”: Samper.