(©UNHCR/Helena Christensen)

Cada 20 de junio se conmemora el Día Internacional del Refugiado, una fecha promovida por Naciones Unidas desde el 2000 para generar conciencia mundial sobre las condiciones en las que viven quienes han huido de sus poblaciones natales por las guerras o producto de persecuciones políticas, religiosas o étnicas.

Los 65,6 millones de refugiados hasta diciembre pasado en el mundo, según cifras de Acnur -la agencia de la ONU especializada en el tema-, representan un aumento de 300 mil personas con respecto a 2015. Es un número sin precedentes de afectados por el desplazamiento forzado, cuyo mayor crecimiento se ha dado desde 2012 por el conflicto sirio.

A propósito de esta conmemoración, presentamos algunas claves que los periodistas deben tener en cuenta a la hora de investigar, entrevistar y escribir sobre refugiados. Especialmente, porque de la terminología y las fuentes utilizadas dependerá la publicación de historias con enfoque de derechos humanos que ayuden a cambiar conciencias.

Acnur España preparó un folleto en el que les explica a los periodistas cómo aportar con sus historias y evitar la vulneración de los derechos de los refugiados.

  • Usa la terminología adecuada y entiende las diferencias entre un término y otro.

Aunque cada vez es más común ver en los medios de comunicación y los debates públicos que los términos ‘refugiado’ y ‘migrante’ se utilizan indistintamente, existe una diferencia jurídica fundamental entre los dos.

Un refugiado es una persona que se encuentra fuera de su país de origen por tener un temor fundado de persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas. Mientras que  un inmigrante irregular es un término usado para describir a personas que se encuentran en un país sin la documentación requerida para permanecer en él. Y muchos de ellos suelen ser refugiados porque, a menudo, no tienen más alternativas que cruzar las fronteras de forma irregular. (Más diferencias aquí)

Otros términos que los periodistas deben conocer son:

Solicitante de asilo: aquella persona que busca protección internacional y que se encuentra a la espera de una decisión.

* Inmigrante económico: una persona que abandona normalmente su país de origen de manera voluntaria para establecerse en otro, buscando un empleo o mejores condiciones de vida. Por lo general, los inmigrantes pueden regresar a sus países de origen cuando lo deseen y no requieren protección internacional.

* Desplazado interno: aquella persona que ha sido forzada a salir de su hogar debido al conflicto, la persecución, un desastre natural o a otra circunstancia inusual de ese tipo. A diferencia de los refugiados, los desplazados internos permanecen en su propio país.

Acnur recomienda no utilizar el término “refugiado político” o “asilado político” para no dar un enfoque reduccionista de los motivos de persecución. Tampoco recomienda usar el término “inmigrante ilegal” por su connotación negativa.

  • A la hora de entrevistar a un refugiado esfuérzate por hacerlo sentir cómodo, ya que tus preguntas le harán revivir experiencias traumáticas.

Los periodistas deben tener en cuenta que sus entrevistas se sumarán a las entrevistas previas que los refugiados han tenido que dar a funcionarios públicos en aras de regularizar su situación en el país que los acoge. Por tanto, deben esforzarse en ser empáticos con ellos y entender que para ellos siempre será difícil tener que revivir las persecuciones sexuales, religiosas o políticas que los sacaron de sus hogares.

  • Evita los malos entendidos, explícales bien las características de tu investigación.

En lo posible, la entrevista debe hacerse en el idioma materno o en aquel que domine el entrevistado. De lo contrario, debe haber un intérprete aceptado por el refugiado.

La mayoría de los refugiados no tiene experiencia con los medios y desconocen el verdadero alcance de la publicación de un artículo. Por eso es importante que sepan que la historia aparecerá en un medio de comunicación y que lo que cuenten será publicado si dan su consentimiento. Muchos pueden confiar y contar detalles de sus experiencias porque estarán encantados de haber encontrado a una persona que los escuche, pero es importante no abusar de esa confianza ni crear falsas expectativas sobre lo que puedan esperar de la publicación.

Es recomendable darles tiempo, escuchar y no abrumarlos con demasiadas preguntas o con temas de los que no quieran hablar. En definitiva, dejar que decidan el ritmo y rumbo por el que quieren llevar su testimonio.

  • Las preguntas difíciles no son para los niños.

Se recomienda no hacer preguntas delicadas o perturbadoras a los niños para evitar un desequilibrio emocional. Si se necesita conocer detalles sobre su historia, se puede hablar con los padres o los representantes legales.

  • Pide permiso antes de fotografiar o grabar.

Cuando se entrevista a los refugiados o se visitan las instalaciones donde viven, se debe pedir permiso a las personas a quienes se quiere fotografiar. Exponer la identidad de un refugiado o solicitante de asilo puede poner en riesgo a la persona y su familia, incluso en el país de origen. Se debe respetar el deseo del entrevistado si este no quiere ser fotografiado o filmado. Se pueden ofrecer también opciones como la posibilidad de tomar la fotografía de espaldas, a contraluz o con la cara pixelada para que nadie pueda reconocerlo. En los casos de entrevistas por radio, se puede distorsionar la voz si fuera necesario.

  • Toda la información que obtengas debes corroborarla.

La información sobre estadísticas, operaciones entre combatientes o circunstancias políticas es importante que se verifique, sobre todo si la fuente, individuo o grupo, defiende intereses concretos, al igual que los datos sobre ayudas, plazos, derechos y obligaciones de solicitantes de asilo y refugiados, conviene contrastarlos con las entidades especializadas en asilo.

  • Investiga a profundidad y narra sin estigmatizar.

Como cualquier otro grupo de ciudadanos, los solicitantes de asilo o refugiados pueden verse envueltos en ciertos incidentes o ser acusados de delitos. Hacer excesivo hincapié en su estatus legal o en su origen puede provocar hostilidades y discriminación no sólo hacia el individuo, sino hacia todo un grupo nacional o perjudicar la imagen de los refugiados en general.

Cuando se escribe sobre desplazamiento interno, como las situaciones que por décadas han afrontado ciudadanos en Colombia por cuenta del conflicto o de El Salvador, Honduras y Guatemala, por la guerra entre pandillas, hay otras consideraciones de por medio. La periodista colombiana Diana Losada, especializada en análisis político y derechos humanos, da las siguientes recomendaciones en el manual Cubrimiento periodístico responsable del desplazamiento forzado interno.

* Entender quiénes son las personas que se desplazan, quiénes son los responsables del desplazamiento y cuáles son los intereses que existen detrás del destierro forzado.

* Quizá es más fácil escribir la historia y no sentarnos a racionalizar cómo debe ser narrada. No obstante resulta indispensable hacer esto último. Es la única forma de no repetirnos, de no enfriarnos frente al drama humano, de poder contar también lo extraordinario y, muchas veces, milagroso en la vida de las personas desterradas forzosamente.

* La condición fundamental para contar la historia, además de la buena técnica periodística y, por supuesto, de la investigación, es reconocer a las personas en situación de desplazamiento como iguales en derechos; por ejemplo tenemos el mismo derecho a vivir dignamente, a pensar, trabajar, alimentarnos, ir al médico, descansar, ser escuchados, exigir, entre muchísimos otros.

* Si las personas en situación de desplazamiento realizan una marcha o se toman un edificio y voy a cubrir estos hechos:

* A la hora de escribir sobre desplazamiento forzado lo importante no serán sólo las cifras. Estas últimas, más que el periodista, las debe tener claras el Estado, responsable de la política pública sobre desplazamiento forzado.

* El periodista debe escuchar diferentes fuentes y versiones, día tras día, no sólo una vez. Debe dejar hablar en las historias a las personas que han padecido el desplazamiento, a sus representantes y a las organizaciones que trabajan con ellos.

* Tenga cuidado antes de hacer afirmaciones sin fundamento, utilice pruebas contundentes y muestre siempre diversidad de fuentes con las que se explique el problema real de quienes padecen el desplazamiento forzado. Para el periodista o para el funcionario público es a veces fácil señalar a quienes padecen el desplazamiento forzado como “avivatos”. Esta caracterización perjudica a los verdaderos desplazados y le pone una venda a la sociedad para que no vea el problema real.

Si los desplazados protestan para llamar la atención de las autoridades sobre su situación, Losada les propone a los periodistas hacerse estas preguntas antes de comenzar la reportería:

  1. ¿Tengo los elementos suficientes para entender por qué estas personas tienen derecho a protestar pacíficamente?
  2. ¿Me intereso por averiguar quiénes son y cuál es la historia individual de las personas que se encuentran en la protesta?
  3. ¿He investigado cuál es la atención del Estado en materia de salud, educación, empleo, vivienda y alimentación que han recibido desde el momento de su desplazamiento forzado, en especial las mujeres, los niños y las ni- ñas que se encuentran en la protesta?
  4. ¿He investigado cómo ha sido la atención brindada, por parte de las diferentes instituciones del Estado encargadas de cumplir con esta obligación constitucional, a las personas que protestan?
  5. Con base en el conocimiento exacto sobre la atención o no atención que han recibido las personas que protestan ¿qué preguntas le haría a las instituciones del Estado encargadas de atenderlas?
  6. ¿Diferencio que el Estado tiene obligaciones frente a la población desplazada y que, en cambio, las ONG y los organismos internacionales ofrecen ayuda de forma voluntaria?
  7. ¿Cuando oigo las historias de las personas desplazadas lo hago desde mi condición de persona o sólo desde mi situación de periodista que busca con urgencia una noticia?
  8. ¿Cuál es mi responsabilidad social como periodista frente a este hecho?
  9. Me pregunto en qué debo hacer énfasis cuando cuente la historia, y sé cómo afectará mi relato periodístico a esa comunidad que protesta
  10. Enumero las fuentes a las que recurriré, además de las personas que protestan, para contar esta historia.
  11. ¿He investigado qué significa para la ciudad que las personas en situación de desplazamiento se ubiquen en las zonas más deprimidas, con menos recursos?
  12. ¿He investigado cuáles planes tiene el Estado para las comunidades desplazadas y las regiones, los municipios y los barrios donde se ubican?
  13. ¿Conozco si el Estado tiene planes de acción y presupuestos diferentes para atender a las personas pobres y a las personas desplazadas?
  14. ¿He investigado si en los planes de desarrollo de mi región existe un rubro específico para atender el desplazamiento forzado, no sólo a nivel de emergencia sino con la garantía del ejercicio de los derechos para quienes huyen de sus tierras?
  15. ¿He investigado qué pasa con las propiedades de las personas desplazadas y cuándo les serán devueltas?
  16. ¿He contado historias mostrando cómo afecta sicológicamente el desplazamiento forzado a la familia, a los hombres, a las mujeres y a los niños y niñas?
  17. ¿He escrito artículos que expliquen las consecuencias del desplazamiento forzado para toda la sociedad, y he investigado sobre qué conoce la sociedad sobre los derechos de las personas en situación de desplazamiento?
  18. ¿Distingo claramente las diferencias entre pobreza y desplazamiento forzado?