Hasta el próximo 10 de diciembre, fecha en la que se conmemora el Día de los Derechos Humanos, Naciones Unidas y distintas ONG harán presencia activa en las redes sociales para rechazar la desigualdad de género y, especialmente, debatir sobre la máxima representación de esa inequidad: la violencia machista (Leer más).

El ciberactivismo de 16 días, que comenzó el 25 de noviembre con la conmemoración del Día para la eliminación de la violencia contra las mujeres, busca alertar sobre la pandemia que las acecha: una de cada tres sufre violencia física o sexual infligida por la pareja en algún momento de su vida, según datos de ONU Mujeres.

En esa cruzada digital, que también busca eliminar la arraigada idea de superioridad del hombre sobre la mujer, los periodistas son protagonistas con la difusión de los contenidos.  Especialmente, porque “hablar de violencia tiene unas responsabilidades que los medios no han entendido”, dijo la periodista colombiana Olga Lucía Lozano en la charla ¿Cuántas mujeres caben en un medio?, organizada por la Cooperación Española en Cartagena el 24 de noviembre.

Lozano criticó que el periodismo se limite a narrar los detalles de las agresiones y no a generar ideas parar la violencia machista.

Para que desde los medios no se sigan alimentando los estereotipos sobre la mujer y su rol en la sociedad, organizaciones especializadas en el tema han publicado cartillas, manuales y todo tipo de recomendaciones. Útiles, sobre todo, para antes de publicar.

Aquí presentamos 10 tips para evitar cubrimientos sexistas:

1. No infravalorar ni considerar aislados los hechos de violencia contra la mujer, porque son la consecuencia más visible del machismo y las desigualdades entre hombres y mujeres todavía vigentes. Por eso, el periodismo debe incluir con regularidad este tema en su agenda para contribuir a dimensionar el problema, que la ONU califica de pandemia.

“Difunde las sentencias condenatorias y la respuesta social”, les recomienda el Consejo Audiovisual de Andalucía a los periodistas, en su guía sobre el tratamiento periodístico de la violencia de género.

2. El término violencia de género no solo hace referencia a las agresiones físicas, sicológicas o sexuales. La Organización Mundial de la Salud recuerda que también abarca los delitos de prostitución forzada, crímenes de honor, mutilación genital o trata de mujeres con fines de explotación sexual.

3. Evitar la difusión de rumores o de opiniones personales de vecinos o allegados a una mujer que ha sufrido alguna situación de violencia. Para narrar los hechos, el Consejo Audiovisual de Andalucía recuerda que las fuentes deben ser personas expertas en la materia, testigos directos y cuerpos de seguridad del Estado, como la Policía.

4. Evitar justificar la agresión o el crimen. El periodista siempre debe tener presente que la violencia de género es el resultado de una relación desigual de poder y control del hombre sobre la mujer. Más detalles aquí.

5. Evitar el uso de adjetivos al narrar la violencia de género o alguna situación de desigualdad sufrida por una mujer, ya que al incluirlos las circunstancias podrían acabar frivolizadas en el cubrimiento, les recomienda a sus periodistas Radio Televisión Española (RTVE) en su manual de estilo.

En el decálogo de ese medio sobre el tratamiento de este tema sensible, se explica que “datos o comentarios en apariencia inofensivos” pueden desviar la atención de las verdaderas causas de la tragedia. Por ejemplo, calificar al agresor de celoso o alcohólico podría terminar exculpándolo, mientras que describir a la agredida como bonita y joven o una persona a la que le gustaba salir con frecuencia con sus amigos no solo podría desprestigiarla sino que la culpabilizaría de la agresión. Es decir, quedaría la percepción con ese tipo de cubrimiento de que fue ella, con sus actitudes y atributos, quien propició la situación de violencia de la que fue víctima.

6. Evitar expresiones como “móvil sentimental” o “crimen pasional”. Así lo recomienda la guía Por un periodismo no sexista, editada en Chile por la Unesco, argumentando que esas calificaciones no explican el fenómeno de la violencia.

Los periodistas siempre deben tener presente que la violencia de género no es un asunto privado, sino un problema social y político que viola los derechos de las mujeres y de sus familias. Por eso, la Unesco recomienda que esas situaciones se califiquen como ‘violencia de género’ o ‘violencia hacia la mujer’.

7. Evitar reproducir mitos sobre las agresiones. Por ejemplo, dejar de lado premisas como: “las mujeres más pobres son las que sufren violencia de género”, “si una mujer es maltratada es porque es sumisa o le gusta recibir golpes”, o “un hombre golpea a una mujer porque es violento por naturaleza”. Todas esas afirmaciones no son más que mitos, que la periodista argentina Mariana Carbajal detalla en su libro Maltratadas. En esa publicación también analiza los desafíos de la prensa ante este tipo de situaciones.

8. Construir una agenda variada de fuentes con equilibrio de género. La manera como las características intelectuales de las mujeres son retratadas en los medios puede contribuir a la desigualdad. Un monitoreo realizado por Unifem en 2010, como parte del proyecto Quién figura en las noticias, muestra que las mujeres suelen estar en la categoría de “gente ordinaria”, mientras que los hombres aparecen bajo la etiqueta de “expertos”.

9. Evitar hacer referencia a los atributos físicos o al estado civil de las mujeres de no ser necesario. Así lo recomienda la Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género. Para saber si esa información realmente debe hacer parte del cubrimiento, la Red sugiere que el periodista se pregunte si la incluiría si estuviera hablando de un hombre.

Además, aconseja esta Red, no debe asociarse a las mujeres con los típicos estereotipos femeninos, como las imágenes del hogar o de salones de belleza. Los roles de la mujer en la sociedad van más allá y le corresponde al periodismo mostrarlos.

10. Para no caer en cubrimientos sexistas, la Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género les recomienda a los periodistas tomarse unos minutos antes de hacer su trabajo y responderse estas preguntas:

• Cuando redacto una noticia ¿tengo en cuenta que los hombres y mujeres son igualmente dignos y libres?
• ¿Indago cómo la situación sobre la que informo afecta de manera distinta a hombres y a mujeres?
• ¿Tengo disposición para buscar información desagregada por sexo?
• ¿En mis fuentes de información, consulto de igual manera expertos y expertas?
• ¿Busco información de personas especializadas en género para abordar la situación de las mujeres?
• ¿Me alejo de prejuicios o estereotipos asociados al género o a la orientación sexual como “es que era mujer”; “es que es homosexual”; “es que es hombre”?
• ¿Me refiero a las mujeres como sujetos de derechos, y no en cuanto a sus atributos físicos, o sus condiciones de relación con respecto a los hombres?
• Si yo fuera una mujer – o si lo soy – ¿me sentiría bien representada, valorada y reflejada en mi noticia?

Más recursos e inspiración para cubrimientos con enfoque de género:

Audrie y Daisy: documental producido por Netflix, que narra los ataques sexuales sufridos por dos estudiantes estadounidenses a manos de chicos de su entorno de amigos.
¡Sin nosotras se les acaba la fiesta! América Latina en perspectiva de género, 15 crónicas sobre la desigualdad que enfrentan las mujeres en el continente.
Maltratadas, libro de la periodista argentina Mariana Carbajal en el que se detallan los mitos sobre la violencia de género y los desafíos de la prensa.
• El sitio de la Organización Mundial de la Salud sobre la violencia de género.
• La cartilla Otras miradas para construir, comunicar y analizar la información, de la Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género
Por un periodismo no sexista, guía editada por la Unesco en Chile
Manual de género para periodistas, editado por el PNUD Decálogo del medio español Público para cubrir la violencia de género.