Foto de Mariana Bazo /Reuters

Esta semana, del 17 al 20 de enero, se celebrará la reunión anual del Foro Económico Mundial, en Davos, Suiza. Los tres mil participantes, entre empresarios, políticos, activistas y sociedad civil en general, analizarán las características del liderazgo responsable que el mundo necesita, después de un convulsionado 2016 que dejó a Occidente con el populismo en alza.

El Foro, fundado y presidido por el profesor suizo Klaus Schwab, busca plantear soluciones para que el mundo moderno sea menos desigual. En esta edición, los participantes hablarán sobre los cambios inmediatos que debe tener la economía capitalista, la necesidad de fortalecer la colaboración internacional, la revitalización del crecimiento económico y la preparación urgente de las sociedades ante la transformación desencadenada por la era digital (también llamada la Cuarta Revolución Industrial).

Justamente, la desigualdad será uno de los temas centrales de Davos 2017 -y vuelve a ser protagonista de la agenda noticiosa- porque es una amenaza para el desarrollo social de los próximos años, según el Informe Riesgos Globales 2017, publicado por el Foro Económico como preámbulo a sus jornadas en Suiza.

Ese estudio, resultado de la percepción de diversos grupos de los sectores empresarial, académico, público y sociedad civil, plantea los desafíos a los que se enfrenta el mundo para garantizarles a sus ciudadanos unas condiciones de vida más justas.

Estos son los retos que plantea Davos y algunas propuestas para que el periodismo los aborde:

1. Reavivar el crecimiento económico: contar la desaceleración de la economía y sus consecuencias para el ciudadano de a pie.

Los participantes del sondeo calificaron la evolución inequitativa de la riqueza y la desigualdad del ingreso como una clara tendencia mundial durante la próxima década. Especialmente, porque la economía sigue estancada y su crecimiento es incierto, mucho más con el auge populista contra la clase dirigente.

Ese auge sugiere que podría haber pasado la etapa en la que la distribución más equitativa de los ingresos podría haber sido suficiente para reparar la fractura social.  Por eso, Davos también debatirá esta semana sobre las alternativas para reformar el capitalismo de mercado.

2. Abordar la importancia de la identidad y la comunidad: documentar el sentimiento antiinmigración, principalmente en los países más desarrollados.

Con las sorpresas electorales que dejó 2016 y el ascenso de partidos que priorizan la soberanía nacional hay una tendencia creciente a la polarización y un sentimiento antiinmigrante en auge.

Los cambios de actitud en áreas como el género, la orientación sexual y la raza han llevado a muchos votantes (sobre todo a aquellos de edad avanzada y menor educación, como ocurrió en Estados Unidos con la elección de Trump) a sentir que se han quedado atrás en sus propios países.

Ese sentimiento en sociedades como la estadounidense está poniendo a prueba la tolerancia con la población inmigrante y la cohesión social y política, circunstancias que podrían ahondar muchos otros riesgos si no se abordan de inmediato.

3. Frenar la crisis de la democracia: escribir sobre las causas, características y consecuencias de la crisis de los sistemas democráticos en Occidente.

Los resultados electorales de 2016 no solo han puesto en evidencia una crisis de los partidos políticos tradicionales en potencias como el Reino Unido (Brexit) y Estados Unidos (Trump) sino que han planteado inquietudes sobre si lo que está en crisis es la democracia misma.

Esa crisis parece posible por los cambios económicos y tecnológicos de los últimos años, la cada vez más aguda polarización social y la imposibilidad de los medios de comunicación tradicionales de generar cambios estructurales en la sociedad. Los ciudadanos están inmersos en las noticias falsas, viralizadas a través de las redes sociales (fenómeno conocido como posverdad).

4. Detener la crisis de los programas sociales: investigar sobre las consecuencias que sufren quienes quedan por fuera de los sistemas de salud y pensiones.

Otra amenaza para este año es el estado crítico en el que se encuentran los sistemas de protección social, lo que termina afectando a la población con menos recursos para acceder, por cuenta propia, a los servicios básicos en salud.

Las brechas se están abriendo en el campo de protección social, se lee del informe, porque los individuos deben asumir una mayor responsabilidad sobre los costes asociados con riesgos económicos y sociales tales como el desempleo, la exclusión, la enfermedad, la discapacidad y la vejez.

5. Gestionar mejor el cambio tecnológico: cubrir las consecuencias sociales y económicas de la era digital.

Quienes más han sufrido durante los últimos años con los cambios en el mercado laboral de sus países, especialmente en las potencias económicas, tienden a culpar la globalización y la población migrante por esos cambios. Sin embargo, sugiere el Foro Económico, la gestión del cambio tecnológico es un reto aún más importante para los mercados laborales.

Y prueba de ello, dice el informe, es que no es casual que las amenazas a la cohesión social y el cuestionamiento de la legitimidad de la clase política coincidan con una fase altamente disruptiva de cambio tecnológico. Un cambio tecnológico que no ha sido todavía asimilado por las sociedades, que siguen sin entender la transición propia hacia los nuevos sistemas de producción.

El mundo todavía tiene pendiente definir las reglas y estándares, necesarios para definir el desarrollo e implementación de dichas tecnologías.

“Cómo manejar las nuevas tecnologías es una cuestión compleja: una regulación demasiado estricta y a la carrera puede frenar el progreso, pero la falta de regulación adecuada puede agravar los riesgos y crear incertidumbres que ahuyentan a potenciales inversores e innovadores”, plantea el informe del Foro Económico.

6. Hacerle frente a los riesgos ambientales: investigar y alertar sobre las posibles consecuencias que podrían desencadenar fenómenos meteorológicos ignorados.

Durante la última década, una serie de riesgos medioambientales, como los fenómenos extremos y las crisis del agua, han constituido una amenaza equiparable a los conflictos y la migración. Por eso, este año las preocupaciones medioambientales son mayores que nunca.

De hecho, para los analistas de Davos este es uno de los peligros que más acecha a la comunidad internacional y que podría ahondar la desigualdad durante este 2017. Tanto les preocupa el comportamiento del clima que, por primera vez, aparece clasificado en el informe como una variable de “alto riesgo y de alta probabilidad”, que es un riesgo global.