‘Discriminación y poder’ fue el nombre del seminario web que la periodista chilena Mónica González dictó el pasado 9 de febrero para reflexionar sobre la discriminación a la que se enfrentan las mujeres en los medios y plantear algunas iniciativas que podrían liderarse, desde el periodismo, en pro de sociedades más igualitarias. Ver charla completa.

Estas son seis de las propuestas que dejó el seminario, producto de las reflexiones de González, directora del Ciper. La actividad sirvió como abrebocas al taller Mujeres líderes en la sala de redacción, que González conducirá en Chile en marzo de 2017.

  • Reconocer que las mujeres enfrentan más obstáculos profesionales que los hombres en su desarrollo profesional.

Para poder tener clara la discriminación y la desigualdad laboral que enfrentan las mujeres, especialmente en un oficio como el periodismo, Mónica González propone reflexionar sobre lo que hay detrás de una tendencia de vieja data que persiste en Latinoamérica: son pocas las mujeres en cargos directivos en los medios de comunicación (menos del 30% en todo el mundo, según indicadores de la Unesco)

Hay que dejar de lado el cliché de que las decisiones de las mujeres son emotivas y las de los hombres son racionales”, dice González. Ella, además, les propone a las mujeres periodistas una reflexión autocrítica: ¿no son acaso las mismas mujeres las que terminan ayudando a reproducir los esquemas de sumisión, obstaculizándoles así el desarrollo profesional a otras mujeres?

  • No mirar siempre a la mujer como víctima y denunciar el ‘Síndrome Penélope’ cuando haya que hacerlo.

Aunque históricamente la mujer ha estado en una posición de desventaja frente al hombre, también hay situaciones en las que ellas se terminan beneficiando de la sociedad patriarcal, según González. Por eso para ella es necesario evidenciar esas situaciones y denunciar el ‘Síndrome Penélope’.

Con Síndrome o Complejo de Penélope González se refiere a aquellas mujeres que se prestan para ser cómplices de la corrupción de sus parejas. Se trata de un término que tiene sus orígenes en la mitología griega por el personaje del mismo nombre.

Evidencia de ello podría ser el escándalo que hoy sacude a Francia: Penélope Fillon, esposa del candidato presidencial y diputado de la Asamblea Nacional Francois Fillon, cobró 900 mil euros por, supuestamente, haberse desempeñado como asistente parlamentaria del político, pero no existen pruebas de que realmente desempeñara trabajo alguno.

“Ese papel de la mujer de cómplice de la corrupción nos debiera molestar. ¿Cuántas mujeres tenemos con el Síndrome Penélope en nuestros países? ¿Cuántas mujeres son cómplices pasivas e incluso van a la cárcel por defender a sus maridos?, cuestiona González.

Además, este tipo de casos no pueden presentarse como anécdotas o en tono jocoso porque así en nada se ayuda a luchar contra la discriminación y la violencia de género.

  • Actitud y buen periodismo, las armas de las mujeres periodistas para responder a las críticas y provocaciones.

Una de las máximas de Mónica González en su ejercicio profesional es dejarles claro a las fuentes que intenten seducirla o callarla que es una periodista profesional.  Si en un momento determinado a una fuente le estás preguntando algo importante y te dice: ‘Con esos ojos y esa boca cómo me habla de sangre’. En ese momento cortas la entrevista y le dices que es inaceptable que te diga eso”, aconsejó, haciendo referencia a una experiencia personal entrevistando un presidente. 

Y por eso una mujer periodista ayuda a detener la discriminación y el sexismo contra las mujeres cuando se hace respetar y demuestra valentía a la hora de afrontar las consecuencias de sus investigaciones: “Cuando ven a una mujer que no lloriquea, que no busca el apoyo de un hombre, que no se esconde detrás de su director o directora, cuando se ejerce sin alharaca, la dignidad de un periodista siempre sale airosa”.

  • Ir más allá del sexismo: las mujeres son más que reinados de belleza y cosméticos.

El Monitoreo Global de Medios 2015, realizado por la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana con el apoyo de ONU Mujeres, arrojó que el 67% de las noticias sobre mujeres en países latinoamericanos estuvieron relacionadas con concursos de belleza y cosméticos. Para que las mujeres dejen de ser retratadas mayoritariamente como objetos de deseo, González recuerda que ellas mismas, desde las salas de redacción, son las llamadas a detener la reproducción de los prejuicios y la cultura patriarcal.

No hemos sabido luchar en nuestras redacciones contra ello”. En cambio, propone que las redacciones le apuesten más a historias que evidencien los prejuicios y discriminaciones contra las mujeres.

“Si los medios de comunicación logramos convertir a nuestros compañeros periodistas en socios y cómplices, por allí partimos. Invitando a nuestros compañeros a darle la vuelta a esa noticia tan fácil (reinados y estereotipos femeninos).  Estamos en medio de una cantidad de estereotipos que significan barreras y más barreras. Todas ellas forman una cárcel de la cual el desafío es zafarse”.

  • Darle espacio a historias con enfoques que lleguen a la raíz de la discriminación.

Las investigaciones sobre las luchas femeninas deben mostrar la raíz de la discriminación y la desigualdad, propone González. Y desde los medios se deberían apostar por historias en las que no se maltrate a la mujer que decide salirse del molde y no ser madre, por ejemplo.

Por eso, además de contar detalles sobre las licencias de maternidad, una investigación periodística debería exponer cómo la ausencia de la mujer en el trabajo termina impactando a largo plazo su jubilación, o cómo muchas políticas públicas están diseñadas para beneficiar más a los hombres que a las mujeres.

Otro ejemplo propuesto por González son las historias que se esconden detrás de las noticias de gastronomía. Particularmente, aquellas que muestran el boom de ciertos productos latinoamericanos en los mercados europeos. “¿Qué hay detrás de las manos que recogen esos alimentos en los campos?”,  pregunta González. Responde que hay todo un mundo de historias por contar de mujeres cabeza de hogar con jornadas de trabajo extenuantes.

  • Persistir para que la violencia y la discriminación no sean paisaje diario.

¿Cómo hacer para no acostumbrarnos a las notas diarias que narran las violencias y discriminaciones contra las mujeres?, le preguntó a González una de las participantes del seminario web.  

Aunque la respuesta parece sencilla, su puesta en práctica es un verdadero desafío.

“Seguir haciendo historias, no dejar de hablar del tema y buscar la raíz del problema. Apostarle a historias que ayuden a disminuir, a producir cambios. Especialmente, las redacciones deberían tener desactivada esa justificación a la violencia que sufren las mujeres, que sin darse cuenta terminan publicando en las historias que cubren”.

“Es inconcebible que se crea que la felicidad de ella sea la que produzca los actos de locura de ellos”, recuerda González, al referirse a la costumbre que persiste de justificar la violencia machista como producto de celos o de alguna actitud de la mujer.